Dejar la dejadez

Dejar la dejadez

Durante un tiempo me estoy dejando llevar, dejo que las cosas sucedan para simplemente observarlas, dejo fluir todo lo que ocurre en mi entorno sin incidir en nada, aprovecho lo que viene, disfruto lo que vivo, intento no planificar casi nada, podríamos decir que me he dejado llevar por la dejadez.

Falta de cuidado o de interés que una persona muestra ante cierta cosa, ante las cosas propias y ante las obligaciones.

Falta de actividad o de energía para actuar en un caso determinado o para hacer cierta cosa.

Esta es la definición de la palabra dejadez y sus dos acepciones, lo mismo que sucede en la vida, donde todo tiene un mínimo de dos posibilidades, es decir, podemos ver las cosas desde un lado u otro y dependiendo del que escojamos las consecuencias pueden ser de un signo o de otro.

Compañera de viaje

La dejadez puede ser un buen acompañante en la vida, ya que hay circunstancias en la que no tenemos que poner nuestro interés, ya que es algo que no nos incumbe, lo que pasa, es que esto es algo que cuesta de ver. La dejadez viene bien cuando se trata de cosas que no nos importan o no podemos controlar, es aquí donde lo mejor es dejar ir, acercarse a la dejadez y que esta haga su trabajo. Hay veces en la que hemos de saber guardar las energías y tiempo para otras acciones más importantes y es aquí donde hemos de dar paso a la dejadez para que actúe.

La dejadez negativa

Por otro lado tenemos la dejadez sin propósito ni intención, es decir, cuando nos dejamos llevar sin más, sin ser conscientes que estamos navegando en la dejadez y entramos en piloto automático, donde nos abandonamos sin más. Y aquí reside el problema, ya que si pensamos que las cosas van llegarnos por orden divino, o tenemos mucha fe, o es posible que no sea la mejor opción a escoger. Hemos de ser conscientes de la dejadez, pero esta ha de ser en aquellos aspectos externos a nosotros, mientras que en todo lo que podemos controlar o esta en el interior hemos de ser conscientes de ello y no dejarlo ir.

La dejadez es una moneda con dos caras y que hemos de saber utilizar dependiendo del escenario en el que nos encontremos, al final el equilibrio es la solución que hemos de encontrar, donde hemos de saber dejar ir, pero también hemos de saber cuando no dejar ir. Es aquí donde reside la verdadera sabiduría y donde sacamos todo el provecho a la dejadez, para que nuestras energías y el tiempo que conlleva jueguen a nuestro favor y seamos lo más eficientes posibles.

¿Te dejas llevar? ¿Qué dejadez practicas?

Foto: Aitné Aitné

Un comentario en «Dejar la dejadez»

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