El brillo de las palabras, la luz del silencio

El brillo de las palabras, la luz del silencio

6 mayo, 2021 0 Por marcosedo

«La luz viaja más rápido que el sonido. Por eso mucha gente parece brillante hasta que la oyes hablar» Dundes

Una cita que sabe unir una ley de la física con la realidad más próxima. Todos hemos experimentado seguramente esta situación que se nos explica en la frase, donde primero juzgamos a la persona por su apariencia y cuando abre la boca es cuando hacemos un segundo juicio y nos damos cuenta de cual es la verdadera cara de esa persona. El hablar es un acto muy importante al que muchas veces no les prestamos la atención necesaria, hablamos de más, no sabemos explicarnos, algo que en mi caso me sucede a menudo, lo que pasa es que ahora me alegro de ser consciente de ello, darme cuenta y así enseguida que hablo de más, se cerrar la boca, callar y ponerme a escuchar.

La luz del silencio

Hay gente que brilla por su ausencia, lo mismo pasa con el silencio, que se basa en la ausencia de palabras, lo que pasa es que cuando este se rompe, hemos de ser conscientes de que nuestras palabras sean las más apropiadas. Nos preocupamos demasiado en el que dirán los demás y muchas veces esto es algo incontrolable, ya que por muy bien que nos expresemos y con la mejor intención del mundo, cabe la posibilidad de que alguien nos malinterprete. Así que hemos de centrarnos en escucharnos a nosotros mismos, ya que cuanta más seguridad y confianza tengamos en nosotros mismos, mejor nos expresaremos y más nos comprenderán los demás. Hemos de cultivar el silencio en soledad y evaluar muy bien nuestros pensamientos, para que una vez los queramos expresar lo hagan de la mejor forma posible.

El brillo de tus palabras

Podemos cuidar mucho nuestra apariencia, pero al final nuestras palabras son las que nos definen. El vocabulario y lenguaje de una persona dice mucho más que su vestimenta, aunque si podemos encontrar una coherencia entre ambas mucho mejor, aunque en principio hemos de poner la atención en todo lo que sale de nuestra boca. Hemos de aprender a escucharnos para saber escoger las mejores palabras para cada momento, no para lucir delante de la gente, sino para sentirnos bien con nosotros mismos. Existen muchas palabras vacías y que pueden brillar en oídos ignorantes, sin embargo, lo importante es que nuestras palabras penetren como la luz por la más pequeña hendidura y esto sólo lo hace una luz muy potente.

La luz se ve, el sonido se escucha, así que hemos de apreciar el brillo de una persona con los ojos cerrados y aquí los oídos son el sentido encargado para ello. No importa tanto lo que vemos como lo que escuchamos, aunque dicen que «una imagen valen más que mil palabras», pero 1000 palabras pueden decir mucho, así que hay que ir con cuidado con lo que vemos y no dejarnos llevar por esa luz que nos puede llegar a cegar, por ello optar por cerrar los ojos, callar y oír nos hará ver la realidad y de paso nos ayudará a hablar de forma más clara y precisa.

¿Brilla tu apariencia o tus palabras? ¿A que le vas a sacar brillo?

Foto: Laura Bonilla