El túnel de la vida

El túnel de la vida

Me gusta crear metáforas de situaciones cotidianas que experimento y asociarlas con la vida en general y como ya cite en el anterior post, el hecho de correr a oscuras por un túnel, me hizo comparar la vida con este momento, donde a veces entramos en un momento de oscuridad, a pesar de que vemos la luz al final del túnel.

Muchas veces se ha hecho esta comparativa, y no voy a ser el primero ni mucho menos, pero es que lo destacable es el hecho de como recorrer el túnel y en mi caso, observar el progreso de tener que andar a no parar de correr a pesar de la oscuridad de mi alrededor y esto me dio una perspectiva sobre como actuar en esos momentos de la vida, donde a pesar de ver la luz donde queremos llegar, nos preocupamos más de lo que hay alrededor, con el problema de que nos vemos nada, así que no podemos hacer nada, salvo pasar lo más rápidamente posible.

Túnel recto

Aquí hay dos opciones, la primera es cuando es un túnel muy largo, donde podemos apreciar la salida, pero en medio del trayecto la oscuridad hace acto de presencia, es quí donde mantener el equilibrio y la dirección puede complicarse, ya que perdemos la referencia. La cuestión pasa por mirar delante, poner el foco a donde queremos llegar y centrarse en lo que hacemos, que simplemente es correr y también es importante dejar de lado todo lo que pueda haber a nuestro alrededor, ya que al no ver nada, la imaginación es la que manda, por lo que es mejor no prestarle atención, ya que nos aleja de nuestra meta.

Túnel curvo

La otra opción es cuando se trata de un túnel donde no vemos el final, pero vemos que podemos avanzar ya que hay una tenue luz, lo que pasa es que cuando lleguemos allí no sabremos que pasará y es aquí donde preferimos no ir para no tener que volver a andar lo caminado. Lo que pasa es que muchas veces, cuando llegas a ese punto, te das cuenta de que se hace visible la referencia del final del túnel y ves que no es tan largo como pensabas y te alegras de haberte arriesgado.

En la vida nos podemos encontrar antes estas dos opciones o muchas más, pero a a grandes rasgos, el aprendizaje que me llevo de esta experiencia y cada vez que la repito me reafirmo más, es que no hemos de tener miedo a lo que sucede a nuestro alrededor, hemos de tener en mente nuestro objetivo, porque durante el camino no podemos controlar lo que sucede, pero si que nos controlamos a nosotros mismos y sabemos que con constancia llegaremos. La otra parte es que a veces hay que arriesgarse y que no hay que tener miedo a fallar, ya que en verdad con el fallo aprendemos que esa opción no es la buena y esto ya sirve de mucho.

¿Te parece una reflexión acertada? ¿Cuantas veces ha aparecido un túnel en tu vida?

Foto: hyákinzo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.