Para entrar en estados relajados de conciencia es necesaria la meditación, la respiración y si alguien nos guía pues mucho mejor, ya que así es más sencillo profundizar en nuestro subconsciente. El hecho de relajarnos hace que podamos penetrar en esta parte del cerebro que administra mucha información que tenemos bloqueada y que cuando estamos despiertos no aflora, por ello es positivo y, en la mayoría de casos, terapéutico el acceder a nuestro subconsciente para entender nuestra forma de ser.
Relajarse hace que nuestra mente baje las defensas, dejamos de ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor y nos dejamos llevar por la situación, no ponemos resistencia a nada y es a partir de aquí donde empiezan a surgir pensamientos, sensaciones, emociones que no sabemos reconocer su origen, pero que tenemos instauradas en nuestro subconsciente. Así que para conocernos un poco más y comprender el porqué de muchas situaciones que suceden a nuestro alrededor de las que nosotros somos los causantes, es recomendable acudir a estas zonas de nuestro cerebro, mediante las prácticas comentadas para darles visibilidad y que no se mantengan bloquedas.
El 18 de este mes tuve otra experiencia nueva, aunque ya había trabajado con Jofias, esta vez se trataba de una hipnosis regresiva, aunque al final la sesión o terapia es lo de menos, lo que de verdad importa es el saber desde donde haces lo que haces y para que lo haces. Esto es lo que marca la diferencia ya que la idea es activar el subconsciente, navegar en él y extraer el mayor número de información posible, ya que es ahí donde se encuentra nuestro verdadero potencial que muchas veces es el que lleva la iniciativa, aunque no seamos conscientes de ello, por ello es importante hacerlo visible para poder aprovecharlo.

La hipnosis se asemejo mucho a las sensaciones vividas en el baño de gong, hubo una relajación previa mediante una meditación, donde lo que importa es que el cuerpo poco a poco se vaya desvaneciendo, que no lo sintamos y entonces podamos poner el foco en el cerebro y que a partir de ahí vayan surgiendo los mensajes que sean necesarios. Aquí la diferencia es que hay una persona que te marca el camino a seguir, te va llevando por donde él considera para penetrar en ese lugar donde se almacena ese pensamiento o recuerdo que debe ser desbloqueado. En el caso de los gongs eres tu sólo el que ha de hacer este trabajo y al final todo acaba por equilibrarse, pero una vez terminada la sesión has de hacer una autoevaluación para sacar conclusiones, aunque el trabajo es más interno y no hace falta darle muchas más vueltas, todo lo que se mueve encuentra su lugar, es la magia de estos instrumentos. Mientras que en la hipnosis vas más directo y el terapeuta traza su hoja de ruta para alcanzar el objetivo propuesto al principio de la sesión, pero al final la información esta en nuestro interior.
Lo curioso de ambas experiencias es que muchas veces no reconocemos desde donde nos llega ese mensaje, pero tan fácil como reconocer que lo tenemos dentro de nosotros mismos y que tan sólo hemos de profundizar un poco y entrar en estados de relajación que nos extraigan de la vida que vivimos para adentrarnos en otra realidad que nosotros tapamos. Dar visibilidad a nuestro interior nos hace crecer, el autoconocimiento es muy poderoso, pero requiere de esfuerzo y valor, además de enfrentarse a experiencias nuevas, que aunque a priori no nos agraden hemos de lanzarnos a ellas, ya que son las que más nos van a aportar.
¿Has practicado la hipnosis? ¿Conoces a tu subconsciente? ¿Has entrado en estados relajados de conciencia?

