La complicación de decir a nuestros semejantes lo que vemos diferente

La interacción con nuestros semejantes nos hace tomar decisiones internas para que la situación se mantenga de la mejor forma posible, lo que sucede es que muchas veces entramos en confrontación con nosotros mismos ya que no somos coherentes entre lo que pensamos y lo que decimos y todo por el hecho de que no haya una discusión con el otro, sin embargo, la mantenemos en nuestro fuero interno. Aunque lo más lógico sería escuchar lo que sentimos y pensamos y entonces actuar en consecuencia, luego ya será trabajo del otro en si aceptar o no nuestra decisión.

Esta claro que no todos podemos ver las cosas de la misma forma, por pequeñas que sean, siempre cabe la posibilidad de que exista alguna diferencia. Así que sólo nos quedan dos caminos, la aceptación, que parece lo más sencillo, ya que no hay que hacer nada más, pero lo complicado es llegar a este nivel, donde aceptemos sin más y de verdad lo sintamos así. El otro camino es no aceptar y aquí los efectos pueden ser impredecibles, ya que para llegar a un consenso alguien tiene que ceder, es entonces cuando todo se empieza a enturbiar.

Pero dentro de lo complicado de decir a la gente aquello que pensamos diferente respecto a él, existen varios escenarios, el primero es el hecho de tomar la decisión de expresarlo, pero entonces habremos de pensar el como. Mientras que por otro lado podemos decidir no hacerlo y nos lo quedamos nosotros. En ambos casos, hay que ser muy consciente de la decisión que se toma y lo que ello implica, ya que expresarlo puede conllevar alguna discusión, en cambio, sino lo decimos es posible que estemos irritados por dentro, por tener que callar algo que queremos decir.

La cuestión sería encontrar el camino del medio y saber en que momento se tiene y se puede decir y en cuales no, además de que a pesar de las diferencias que haya, siempre esta la opción del respeto y la aceptación. Un tema bastante complicado, ya que siempre que hay dos partes, alcanzar ese entendimiento depende de ambas, pero a la vez estas deben estar equilibradas para que la relación se mantenga.

La foto es bastante simbólica, ya que a pesar de que se trata de dos insectos, ambos son muy diferentes, pero en el caso de los humanos, nos queremos llamar semejantes, ya que hay muchos parecidos, pero cada uno es totalmente auténtico y genuino, el problema es que sabemos que cada uno de nosotros lo somos, pero no somos capaces de comprender que el otro también lo es y por lo tanto saber ponerse en la situación del otro es una opción, pero aún así siempre estará nuestra esencia que no puede comprender al 100% al otro.

¿Eres de los que expresas sin pensar? ¿Te cuesta aceptar las diferencias con los demás? ¿Como haces para que no te afecten esas discrepancias?

Foto: Juan Antonio Calderón


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