Hay años en los que uno lee mucho.
Y es que siempre por estas fechas me gustaba destacar todo lo leído y dejar constancia de ello.
Pero hay otros, como 2025, en los que la vida decide escribirte directamente.
Este ha sido uno de esos años donde los libros han ocupado poco espacio, pero la experiencia ha llenado muchas páginas invisibles.
No ha sido un año de grandes lecturas, pero sí de grandes hitos. Y quizá por eso mismo, ha sido un año profundamente significativo.
Empezar el año desde dentro: Satori
El año comenzó de la mejor forma posible: con el retiro Satori. Un inicio que no fue ruido ni promesa, sino presencia. Empezar el año así marcó el tono de todo lo que vendría después. No fue una huida del mundo, sino una forma de colocarse bien antes de volver a él.
Nuevos comienzos profesionales
Poco después llegó un cambio importante: el inicio de un nuevo trabajo. No como ruptura, sino como evolución. Como suele pasar cuando uno escucha mejor, las decisiones se alinean sin necesidad de forzarlas. No fue un salto al vacío, fue un paso consciente.
Celebrar la vida: la Fiesta del Bigote
Cumplir 42 años merecía algo distinto. Así volví a celebrar La fiesta del bigote, pero esta vez acompañada de camisetas retro, risas y celebración sincera. No fue solo una fiesta, fue un gesto simbólico: celebrar el camino recorrido sin solemnidad, con humor, con identidad y con tribu.
Crear junto a otros: Entre Atardeceres
Uno de los hitos más importantes del año fue la organización de mi primer retiro, junto a un gran amigo: Entre Atardeceres. Compartir espacio, tiempo y proceso con otros confirmó algo esencial: cuando el proyecto nace desde la verdad, la experiencia habla por sí sola. Además de que contamos con gente que confía en nosotros y la experiencia fue muy reveladora.
Un viaje largamente esperado
También se hizo realidad un sueño postergado: el viaje a Estados Unidos. No fue solo un viaje físico, fue la materialización de una idea que llevaba tiempo gestándose. Viajar así no amplía solo el mapa, amplía la mirada.
Cerrar el año con sentido: Faro Interior
Y para cerrar el año, otro retiro: Faro Interior. Como su nombre indica, no para buscar fuera, sino para recordar dónde está la luz. Un final que no clausura, sino que deja encendida una llama.
2025 no fue un año de muchos libros, pero sí de mucha vida. Un año donde confirmé que leer es importante, pero vivir con presencia lo es aún más. Porque al final, hay etapas en las que la experiencia se convierte en el mejor maestro.
¿Qué año ha sido más importante para ti: el que más leíste o el que más viviste?
¿Te permites reconocer tus hitos sin restarles valor?

