La disciplina te ata para cumplirla, para después liberarte. (2/2)

«Si la disciplina te encadena, el problema está en cómo la percibes y la practicas, si te libera es disciplina«

Isra Garcia

Esta era la frase que me hacía reflexionar, pero en el anterior post deje el significado, etimología y un pequeño aporte, pero no pude profundizar en su significado y en lo que para mi representa, así que es ahora su momento.

Me encantan este tipo de frases en el que juegan con la dualidad y donde me doy cuenta de que el poder reside en mis manos, mejor dicho en mi mente, ya que lo que pienso respecto a un tema al final es como lo percibo.

Con la disciplina sucede esto que la frase describe, ya que al primer momento la disciplina parece algo que me obliga, que me encadena y si lo percibo de esta forma, el problema es solo mío. Pero al momento nos da la solución y nos ofrece la consecuencia de ser disciplinado.

La verdad es que nunca me lo había planteado de esta forma, pero reconocer la disciplina de esta manera, hace que la podamos ejecutar de forma más placentera, ya que no la vemos como una obligación, sino que vamos al lado opuesto, y la observamos como una liberación.

La disciplina tiene un claro propósito y es que, mediante unas directrices marcadas, se produzca cierto de comportamiento o que la situación este controlada gracias al seguimiento de esas pautas. Con lo que se consigue alcanzar una meta concreta, es entonces cuando nos podemos sentir liberados, y es gracias a la disciplina que podemos alcanzar este estado.

La cuestión es pensar en la disciplina como el camino que nos va a llevar al éxito, a aquello que nos hace sentir bien, por lo que no pensamos tanto en el trayecto y lo que puede costar mantener esta disciplina, ya que al reconocer las consecuencias y la meta nos sentimos bien haciendo lo que hacemos.

Podemos ser personas muy disciplinadas, pero la importancia radica en como nos sentimos mientras los somos. Tenemos que reconocer si nos cuesta mantener esa disciplina o si por otro lado nos sentimos bien con ella. Al final es una cuestión de mentalidad, la disciplina ha de ser ese vehículo que nos acompaña para conseguir ese objetivo deseado y hemos de disfrutar con ella, ya que sabemos los frutos que nos ofrece. Mantener esta actitud hará que la consecución del objetivo sea mucho más agradable, ya que además de alcanzar nuestra meta disfrutamos del trayecto de ser disciplinado

¿Ha cambiado tu perspectiva de la disciplina? ¿La disciplina te encadena o te libera?


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