Nunca es tarde si la dicha llega

Nunca es tarde si la dicha llega

Este es otro refrán popular en el que la palabra tarde es protagonista, como sucedía en el anterior post. Pero para empezar he de comentar que he encontrado un pequeño debate, sobre si el refrán es de otra forma, he de sincerarme y decir que no lo conocía así, pero reflexionando sobre su significado, es mucho más lógico y acertado. Pero es lo que tienen los refranes populares, que se pueden modificar con el paso del tiempo y dependiendo del lugar en el que te encuentres es posible que los escuches de una forma u otra, aunque en su inicio partan desde el mismo punto.

Nunca es tarde si la dicha llega

Este es el refrán correcto, aunque el que tenía en mente y conocía, incluso he usado en el algún momento, es el que dejo abajo a continuación.

Nunca es tarde si la dicha es buena

Ambas citas vienen a decir lo mismo, que lo importante es que al final se produzca ese momento que esperamos. Lo interesante es que la segunda frase es redundante, ya que la dicha siempre es buena, por lo que hay una repetición de conceptos y significados, mientras que en el primer refrán queda todo mucho más claro, ya que lo importante es que llegué, aunque sea tarde. La dicha es el «estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno». Esta es la definición actual, pero etimológicamente, dicha viene de dicta, que se refería a las cosas dichas sobre el fatum (destino) de una persona al nacer. La cuestión es que las palabras derivadas de fatum, como fatídico, se desviaron por el camino de lo funesto, mientras que las que venían de dicta, como dicha, tenían que ver con un destino feliz y favorable. Cabe destacar que ambas son correctas, aunque la segunda (la que conocía) suele ser la más frecuente.

Resuelta esta duda, es momento de centrarse en si es acertada la frase o no, ya que el hecho de repetirla hace que la interioricemos en nuestro subconsciente y aceptemos situaciones que si nos paramos a pensar las veríamos desde otra perspectiva. La cuestión es que la dicha debería ser un objetivo diario, es decir, hemos de encontrar este estado de ánimo en cada situación y experiencia que vivamos, por lo que no hay que esperar. Además, la dicha llega en cualquier momento, por lo que no podemos catalogar como tarde, ese instante donde hace acto de presencia, ya que esto significa que lo estábamos esperando.

Cuando hacemos referencia a adjetivos como tarde o pronto, es porque nos establecemos en un punto y a partir de ahí podemos categorizar si el suceso ha sido antes o después de dicho punto. Pero si eliminamos ese punto, entonces los adjetivos ya no tienen importancia, ya que no llegan ni tarde, ni pronto, sino que llegan en el momento que debían. Los dos refranes vistos en esta semana, hacen que nos alejemos del momento presente, ya que pensar que algo llega tarde, significa decir que podría haber llegado antes, por lo que parece mejor opción centrarse en que ha llegado cuando tenía que llegar y así poder disfrutar de ello al máximo y más aún cuando se trata de un estado de dicha.

¿Cual de los dos refranes conocías? ¿Consideras que la palabra tarde nos aleja del momento presente?

Foto: strtoledo

#desmontandorefranes

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