Los Estoicos, lo principal de sus principios

Hacía tiempo que no hablaba del estoicismo y he querido refrescar la memoria dejando los principales principios a tener en cuenta para conocer un poco más esta escuela filosófica. Esta antigua filosofía tiene mucho que enseñarnos sobre cómo llevar una vida más plena y serena. A continuación voy a destacar de manera sencilla los puntos más importantes. Y verás como al final tendrás una nueva perspectiva sobre cómo afrontar las situaciones complicadas que te expone la vida.

Estos son los principales estoicos a tener en cuenta:

  • Zenón de Citio fundador de la escuela, allá por el año 334 a.C.
  • Séneca, político que se suicido para que no le mataran.
  • Epicteto, esclavo que nos da grandes lecciones desde su posición precaria.
  • Marco Aurelio, emperador romano con mucho poder.

Todos ellos de diferentes castas, para ser conscientes de que el estoicismo se puede aplicar a cualquier condición y situación. Todos ellos escribieron textos inspiradores que aún hoy se leen y estudian, ya que sus reflexiones son atemporales.

Lo más esencial del estoicismo se centra en dos cosas: la virtud como el bien supremo y la dicotomía del control. Según los estoicos, la virtud, se basa en actuar con sabiduría, justicia, coraje y templanza, es lo único que necesitamos para ser realmente felices. Nada más importa tanto como ser virtuosos.

Luego tenemos la dicotomía del control, que es uno de los conceptos más potentes y prácticos del estoicismo. La idea es simple pero profunda: hay cosas que podemos controlar y cosas que no. En la categoría de lo que podemos controlar están nuestros juicios, decisiones, deseos y aversiones. Básicamente, todo lo que sucede dentro de nuestra mente y cómo respondemos a lo que pasa a nuestro alrededor. Por otro lado, no podemos controlar nuestra salud, riqueza, reputación o las circunstancias externas. Así que la clave está en enfocarnos en lo que sí podemos controlar y aceptar lo que no podemos cambiar.

Practicar la virtud es otro punto fundamental. Aquí es donde la filosofía se convierte en algo tangible y práctico. Los estoicos nos enseñan a usar la razón y el conocimiento para tomar decisiones sabias, actuar con justicia, enfrentar los desafíos con coraje y moderar nuestros deseos y placeres para no dejarnos llevar por ellos.

Los estoicos tenían varios ejercicios prácticos para aplicar toda la teoría nuestra vida diaria y que nos pueden ayudar:

  • Uno de ellos es la reflexión diaria: al final del día, revisa tus acciones y pensamientos. Pregúntate si actuaste con virtud y si te enfocaste en lo que puedes controlar.
  • Otro ejercicio es la visualización negativa: imagina que pierdes las cosas que aprecias para valorar más lo que tienes ahora.
  • También está la premeditatio malorum, que consiste en prepararse mentalmente para posibles adversidades. Esto no significa ser pesimista, sino estar listo para enfrentar cualquier cosa con serenidad. La idea es que, al estar preparados, las dificultades nos afecten menos.

Finalmente cabe destacar que el estoicismo no solo es útil para el crecimiento personal, sino que también ha influenciado muchas terapias modernas que ayuda a las personas a cambiar patrones de pensamiento negativos.

En resumen, el estoicismo nos enseña que debemos centrarnos en lo que podemos controlar y aceptar con serenidad lo que no. Practicar la virtud y reflexionar diariamente son claves para una vida plena y feliz. Así, podemos alcanzar la eudaimonia, que es básicamente la felicidad o el florecimiento personal, y vivir en armonía con el universo.

¿Qué piensas sobre la dicotomía del control y cómo crees que podría ayudarte en tu vida diaria? ¿Te animarías a practicar algún ejercicio estoico como la reflexión diaria o la visualización negativa?


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