Improvisar suele relacionarse con la falta de preparación, como si actuáramos de cualquier manera porque no hemos pensado antes qué hacer. Sin embargo, cuanto más reflexiono sobre ello, más claro veo que improvisar es saber actuar sin tenerlo todo previsto. La improvisación aparece precisamente cuando la realidad se sale del plan y necesitamos utilizar aquello que sabemos para encontrar una respuesta nueva.
No improvisamos porque no tengamos recursos. Muchas veces improvisamos porque conocemos suficientes recursos como para no depender completamente de un guion.
Improvisar nace de lo imprevisto
La palabra improvisar está relacionada con el latín improvisus, aquello que no ha sido previsto. Su origen ya contiene la esencia del concepto: improvisamos cuando sucede algo que no habíamos anticipado y tenemos que decidir cómo responder.
Puede ocurrir en una conversación, en el trabajo, cocinando o resolviendo un problema cotidiano. Habíamos imaginado un camino y, de repente, aparece una variable distinta. En ese momento el plan deja de ser suficiente y necesitamos adaptarnos.
Por eso improvisar es saber actuar sin tenerlo todo previsto, no necesariamente actuar sin pensar.
La preparación permite improvisar mejor
Existe una aparente contradicción: cuanto mejor preparados estamos, más capacidad tenemos para improvisar.
Un músico puede abandonar una melodía prevista porque conoce profundamente su instrumento. Un cocinero puede modificar una receta porque entiende cómo funcionan los ingredientes. Una persona experimentada puede resolver una situación inesperada porque dispone de recursos acumulados durante años.
La preparación construye herramientas.
La improvisación decide cuál utilizar cuando la situación cambia.
Por eso aprender reglas no limita necesariamente nuestra libertad. Muchas veces nos proporciona la seguridad necesaria para poder apartarnos de ellas cuando dejan de servir.
El plan puede convertirse en una limitación
Prepararse es útil, pero aferrarse demasiado al plan puede impedirnos responder a lo que realmente está sucediendo.
Cuando necesitamos que todo ocurra exactamente como habíamos imaginado, cualquier cambio puede bloquearnos. En lugar de utilizar nuestros conocimientos, intentamos regresar constantemente al camino original.
Improvisar requiere aceptar que la realidad tiene más variables que cualquier planificación.
Eso no significa abandonar nuestro objetivo. Podemos mantener la dirección y modificar completamente la manera de llegar hasta ella.
Quizá ahí se encuentre una de las mejores formas de improvisación: conservar aquello que queremos conseguir mientras adaptamos el camino.
La confianza también forma parte de la improvisación
Muchas veces creemos que el miedo a improvisar nace del miedo a equivocarnos. Sin embargo, detrás puede existir algo todavía más profundo: la falta de confianza en nuestros propios recursos.
Mientras tenemos un guion podemos apoyarnos en él. Cuando desaparece, tenemos que apoyarnos en nosotros.
Ahí descubrimos hasta qué punto confiamos realmente en nuestra experiencia.
Improvisar implica aceptar que podemos equivocarnos. El error forma parte de cualquier situación que no controlamos completamente. Lo importante es ser capaces de aprender de aquello que sucede y utilizarlo para decidir el siguiente movimiento.
Improvisar es saber actuar sin tenerlo todo previsto
Comprender que improvisar es saber actuar sin tenerlo todo previsto transforma la forma de enfrentarnos a lo inesperado. Ya no necesitamos interpretar cualquier cambio como un problema que destruye nuestros planes.
Puede convertirse en una oportunidad para utilizar aquello que sabemos de una forma diferente.
Prepararnos sigue siendo importante.
Planificar también.
Pero quizá una buena preparación no sea aquella que nos permite seguir siempre el mismo camino, sino aquella que nos permite continuar incluso cuando ese camino desaparece.
Porque improvisar no consiste en saber exactamente qué hacer.
Consiste en confiar en que tendremos recursos suficientes para descubrirlo mientras avanzamos.
¿Hasta qué punto necesitas tener un plan para sentirte seguro antes de actuar?
¿En qué situaciones has descubierto que estabas más preparado para improvisar de lo que pensabas?

