Brillo al hablar, luz al callar

Brillo al hablar, luz al callar

Dos citas que tienen que ver con la comunicación son las protagonistas de los posts de la semana de hace un año. En el primero reflexiono sobre los verbos ver, oír y callar. Mientras que en la segunda profundizo en cuando hemos de hablar y cuando callar. Pincha en cada uno de los títulos para conocer la cita y volver a leer la entrada al completo.

Callar, oír, hablar

Estos tres verbos juegan un papel fundamental a la hora de comunicarnos. Todos ellos forman parte de un círculo que una vez entras en él vas pasando por cada uno, dependiendo del papel que tengas en el momento de la comunicación, ya sea emisor o receptor, deberas empezar por callar y oír, o por hablar. Lo importante es que uses cada verbo como toca y que lo ejerzas de forma óptima. Si somos el receptor primero tendremos que callar, es decir, no querer expresarnos, atender a quien nos está hablando, luego es momento de oír, pero hemos de hacerlo con atención, ya que dependiendo de lo que nos digan puede ser que nuestro discurso cambie, por último tenemos el verbo hablar, es aquí donde es el turno de expresarnos, y tras haber callado y oído lo que nos decían, seguramente que nuestro mensaje sea más preciso. Callar, oír y hablar, tres verbos que hemos de recordar cada vez que nos comunicamos con alguien.

El brillo de las palabras, la luz del silencio

En esta entrada entran dos conceptos como son el silencio y las palabras, los cuales hemos de saber usar de forma óptima para que se les aprecie el valor que tienen. Considero que el silencio va delante, y este nos ha de mostrar la luz de las palabras que queremos usar, a veces pecamos porqué decimos de más, es aquí donde el silencio ha de hacer acto de presencia, y no sólo cuando estemos delante de la gente, en soledad es cuando tenemos que practicarlo. Luego debemos de expresarnos con palabras que brillen por si solas y gracias al trabajo que hemos hecho con el silencio, seguro que terminamos por encontrarlas.

Las apariencias engañan, la vista nos puede jugar malas pasadas, de la misma forma que hay palabras vacías de contenido, así que el trabajo consiste en comunicarnos de forma óptima, escogiendo cual es el verbo que tenemos que desempeñar, ya sea hablar o callar y por último expresarnos con las palabras concretas y correctas dependiendo de la situación y sino optemos por el silencio.

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