Inspirar es mucho más que motivar

Inspirar es mucho más que motivar

Hay palabras que utilizamos con tanta frecuencia que dejamos de preguntarnos qué significaban realmente. Inspirar es una de ellas. Hoy la asociamos a personas que nos motivan, nos emocionan o despiertan en nosotros el deseo de cambiar. Decimos que alguien nos inspira cuando admiramos su forma de vivir o cuando nos ayuda a descubrir nuevas posibilidades.

Sin embargo, cuanto más profundizaba en esta palabra, más me sorprendía descubrir que inspirar es mucho más que motivar. Antes de convertirse en una metáfora sobre las personas, inspirar era un acto físico, cotidiano y absolutamente necesario para la vida.

Y quizá esa primera definición siga escondiendo el verdadero significado de la segunda.

El origen de inspirar

La palabra inspirar procede del latín inspirare, formada por el prefijo in- («hacia dentro») y el verbo spirare («soplar» o «respirar»). Su significado original era muy sencillo: introducir aire en el interior del cuerpo.

Con el paso del tiempo, esa idea empezó a utilizarse también para describir aquello que sucede cuando una persona despierta algo dentro de otra. Ya no hablamos de aire, sino de una idea, una emoción, una ilusión o un propósito.

Lo curioso es que el movimiento sigue siendo exactamente el mismo.

Todo entra hacia dentro.

La inspiración siempre ocurre en el interior

Cuando alguien nos inspira solemos mirar inmediatamente a esa persona. Pensamos que posee un talento especial para motivar o influir en los demás.

Sin embargo, cuanto más reflexiono sobre ello, más claro veo que la verdadera inspiración no sucede en quien la provoca.

Sucede en quien la recibe.

Dos personas pueden escuchar la misma conferencia, leer el mismo libro o conocer al mismo maestro. Sin embargo, una de ellas puede salir profundamente transformada mientras la otra continúa exactamente igual.

¿Qué ha cambiado?

No el mensaje.

No la persona.

Ha cambiado aquello que cada uno ha dejado entrar en su interior.

Nadie puede decidir quién te inspira

Esta idea cambia por completo la forma de entender el verbo.

Podemos intentar transmitir una experiencia, compartir nuestros aprendizajes o vivir de una manera coherente. Pero nunca podremos decidir quién encontrará inspiración en ello.

La inspiración no puede imponerse.

Solo puede recibirse.

Igual que nadie puede respirar por otra persona, nadie puede inspirarse por ella. Cada uno decide, de forma consciente o inconsciente, qué deja entrar dentro de sí.

Quizá por eso las personas más inspiradoras rara vez intentan serlo. Simplemente viven con autenticidad y permiten que cada uno respire ese ejemplo a su manera.

Inspirar habla más de quien recibe

Existe un detalle que me parece especialmente revelador.

El prefijo in- nos recuerda que todo este proceso ocurre hacia el interior.

El aire entra en nosotros.

La inspiración también.

Eso significa que el protagonismo no pertenece únicamente a quien transmite, sino, sobre todo, a quien está preparado para recibir.

Tal vez por eso una misma persona puede convertirse en una fuente de inspiración para alguien y pasar completamente desapercibida para otra.

No depende únicamente de quien ofrece.

Depende también de quien está dispuesto a respirar ese aire.

Inspirar es mucho más que motivar

Comprender que inspirar es mucho más que motivar transforma la manera en que observamos esta palabra. La inspiración no consiste únicamente en admirar a alguien, sino en permitir que algo entre en nuestro interior y nos impulse a mirar la vida de una forma diferente.

Quizá las personas que más nos inspiran no sean aquellas que intentan convencernos de nada.

Quizá sean aquellas que, simplemente, viven con tanta autenticidad que despiertan dentro de nosotros una parte que todavía permanecía dormida.

Porque, igual que ocurre con el aire, la inspiración solo cobra sentido cuando somos nosotros quienes decidimos dejarla entrar.

¿Quién ha sido la última persona que realmente te inspiró y qué despertó dentro de ti?

¿Crees que una persona puede decidir inspirar a otra o la inspiración siempre nace en quien la recibe?


Publicado

en

por