Las expectativas del 2023 que pudieron frenarme

En las entradas de la semana de hace un año hablaba sobre el año 2023 y lo que pensaba que podía llegar. En la primera hablo sobre las posibilidades que existen y las dejo por escrito para poder reconocerlas. Mientras que en la segunda reflexiono sobre como las expectativas se pueden convertir en un freno. Pincha en cada uno de los títulos para volver a leer el post al completo.

Lo que me depara el 2023

El hecho de volver a leer lo que escribía hace un año, es un ejercicio muy terapéutico, ya que te das cuenta de si has cumplido con tu palabra, si estabas en lo cierto o todo ha salido muy diferente a lo que expresaba, es algo que ya he dicho varias veces y no me canso de repetirlo, el saber parar y volver la vista atrás en algunos momentos, siempre que saques algún aprendizaje, es de suma importancia para seguir evolucionando. La cuestión es que no iba mal encaminado y es que con el nacimiento de mi tercer hijo los cambios estaban más que claros que iban a hacer acto de presencia y que adaptarme iba a ser una obligación. También lleve a cabo los nuevos proyectos de los que hablo sobre comunicar lo que tengo de experiencia con lo de Padre COnsciente, aunque las cosas ahora mismo estén un poco estancadas en este aspecto, sin olvidar la publicación un nuevo libro. Aunque también he de reconocer que hay varios aspectos que no he cumplido y que me siguen atormentando, de los cuales he escrito esta misma semana en los posts anteriores y que son el trabajo que he de poner en práctica en este 2024. Lo mejor de todo es observar como el hecho de escribir los propósitos y tenerlos en mente, hace que sea más fácil su consecución y con esta entrada queda demostrada la importancia de intentar anticiparte a lo que quieres transitar en tu futuro.

Que las expectativas del año no sé conviertan en tu freno

En esta segunda entrada de la semana profundicé en el problema que se puede crear cuando las expectativas suponen un freno para el desarrollo de nuestros proyectos. En el post lo dejo más claro, pero la idea principal es cuando sin querer nos centramos en lo que puede ocurrir, pensamos en el futuro en vez de centrarnos en el presente y avanzar sin pensar en lo que vendrá. La cuestión es que gastamos nuestras energías haciendo elucubraciones de lo que nos gustaría que ocurriera, pensamos en las posibilidades que pueden darse y al final nos estancamos en este tipo de pensamientos, en vez de simplemente accionar, enfocarse en el momento presente y dar pasos, por pequeños que sean, que nos acerquen a nuestra meta. No podemos quedarnos parados a la espera de si sucede lo que queremos o no, la cuestión es poner el foco en un objetivo y empezar a caminar, el qué, lo tenemos claro y el cómo irá apareciendo a medida que andamos, pero no debemos de encerrarnos en la trampa de nuestra mente, los actos han de ser los que definen lo que hacemos.

Es complicado el no pensar en lo que puede ocurrir o lo que queremos que ocurra en el año venidero. La cuestión es poner límites y no estancarnos en estos pensamientos y si aparecen han de servirnos para darnos cuenta de que lo importante es pasar a la acción, seguir avanzando y poco a poco aparecerán los frutos que tengan que venir, no hagamos el cuento de la lechera, forjemos el cuento y vivámoslo, no vendamos la piel del oso antes de cazarla.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.