Sal de tu jaula mental para ver el desierto

La mente y los pensamientos son los protagonistas de las entradas de la semana de hace un año. En la primera hago una metáfora de una jaula con nuestra cabeza y reflexiono sobre ello. Mientras que en la segunda comparo nuestra mente con el desierto. Pincha en cada uno de los títulos para volver a leer el post al completo

La jaula mental de los pensamientos

Si comparamos los pensamientos con los pájaros nos daremos cuenta de las similitudes que hay entre ellos. En primer lugar ambos vuelan libres, pero a veces pueden ser capturados para ser alimentados, esto es lo que hemos de hacer con aquellos pensamientos que sean beneficiosos para nosotros, hemos de acogerlos en nuestra jaula, que es nuestra mente. Aquí es donde hemos de acoger aquellos pensamientos que vuelan libres y dejar al resto, en nuestra jaula tenemos el control, y dejamos entrar lo que queremos. Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su jaula, tanto en lo que se refiere a su capacidad como a lo que deja entrar, lo que está claro es que dependiendo de la situación habrá unos u otros huéspedes, pero lo importante es recordar que somos nosotros quienes tenemos la llave.

Transita tu desierto mental

Nuestra mente es más amplía de lo que nos imaginamos, por el día la podemos controlar, pero por la noche, cuando dormimos, se convierte en un desierto donde nuestros pensamientos campan a sus anchas, algunos pueden recordar, otros no, pero la cuestión es que el cerebro no para y aunque tenemos un descanso físico, mentalmente no es así. Este desierto mental lo tenemos siempre, pero cuando estamos despiertos, preferimos tener nuestra jaula, vivir encerrados ahí y no transitar el desierto de pensamientos que hay en nuestra mente. Pero hemos de dedicar algún momento del día a dejarnos llevar, no pensar, fluir con todos los pensamientos que transitan por nuestra cabeza sin más, sin darle más importancia, esta es una forma de dar descanso a nuestra mente, ya que no nos esforzamos en pensar en algo concreto y nuestros pensamientos van por libres, la cuestión es no querer atraparlos y ser simples observadores.

La mente puede compararse con miles de conceptos y es posible que siempre encontremos alguna relación. En estos dos posts me centro con la jaula y con el desierto, dos términos que combinan muy bien y de los que podemos aprender mucho ya que gracias al símil obtenemos un punto de vista diferente que nos hace ser conscientes de aspectos que no son visibles a primera vista.


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