Tu familia te deja volar pero no olvides correr con ella

Las experiencias en familia fueron las protagonistas en las entradas de hace un año. En la primera expongo mi vuelo en parapente y todo lo que me aporto. Mientras que en la segunda profundizo en el sentimiento de apego a la familia conociendo la etimologia de la palabra. Pincha en cada uno de los títulos para leer el post al completo y conocer todo lo vivido.

Qué bonito cuando tu familia te deja volar

Después de haber vivido varias experiencias en el aire, todas regalos de mi familia, era turno del parapente. Hay que destacar que la historia para poder volar fue interesante, ya que no pude hacerlo a la primera por la condiciones climatológicas, pero las señales de la vida y las sincronicidades que hubo hicieron que no se demorara la espera. La cuestión es que el parapente es totalmente diferente al puenting, salto en paracaídas y el vuelo en avioneta, a pesar de que tiene elementos de todos ellos, pero es una experiencia mucho más tranquila que se disfruta desde la calma. Como sucedió en la avioneta la único que había que hacer era disfrutar de las vistas, con la diferencia de que no había ruido, y volar sin más, pero en este caso todo era mucho más liviano, era tu cuerpo el que volaba y lo movimientos eran mucho más sutiles. Una experiencia para apaciguar la mente, ya que a penas hay sobresaltos y la adrenalina no hace acto de presencia, salvo imprevistos o que lo fuerces, como pasa en el puenting o salto en paracaídas. Una experiencia que recomiendo para sentir esa libertad de volar con tranquilidad y saber lo que es sentirse liviano.

No huyas de tu familia, corre con ella

El año pasado por estas fechas disfrutaba de una carrera por la nieve con la familia y con otra familia amiga. La cuestión es que a veces dejamos de hacer los hobbies que nos gustan por el apego a nuestra familia, así que desde hace tiempo intento hacer participes a los miembros de mi clan con todo lo que me agrada, como es el caso de las carreras de montaña. Si no conoces el origen de la palabra familia, te recomiendo que leas al post, ya que debido a él, muchas veces podemos sentirnos esclavos de nuestras propias familias. La infancia nos marca de por vida, ya que todo lo vivido en esta temprana edad nos condiciona en el futuro y va formando nuestro carácter y personalidad, por eso cuando somos adultos hemos de darnos cuenta de este apego que tenemos a la familia, que muchas veces es sentido y sincero, pero este no ha de limitarnos para que sigamos experimentando nuestra vida. Así que lo más importante es que la familia sea partícipe de nuestra vida, que la hagamos pieza fundamental de todo lo que vivimos, de esta forma serán conscientes del cambio que podemos experimentar con el paso del tiempo.

La familia es fundamental para el desarrollo de nuestra vida, pero hay que saber darle el valor necesario a cada momento, para que por un lado no nos limite y por otro no lastimemos esa relación. Compartir momentos y comunicarse son dos verbos esenciales para que la relación familiar sea lo más armoniosa posible.


Publicado

en

por

Etiquetas:

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.